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La década de los años 60

LA DÉCADA DE LOS AÑOS 6O ye'l títulu de la comunicación lleída por José Luis Valladares na mesa redonda cellebrada'l llunes, 29 de payares, dientro de la Rolda 2010.
Previo a ella proyectóse el documental 'Así es Asturias', del añu 1962, dirixíu por Juan Antonio Cabezas.

La década de los 60 del pasado siglo XX es una de esas fases, que ocurren de vez en cuando, en la que los acontecimientos se apelotonan, y la historia parece marearse. Con inusitada rapidez, se produce en España una metamorfosis total. En frase de la época, pasamos rápidamente de la alpargata rota al popular 600. La expansión económico-social, que se produjo entonces, no tiene precedentes en nuestra historia conocida. Al comienzo de la década de los 60, España apuesta abiertamente por el capitalismo de mercado, tradicional en el mundo occidental, y por los valores que este comporta. Como España aspiraba a integrarse en la Comunidad Europea, se ve obligada a abrir sus puertas al estilo de vida europeo y romper con viejos moldes para modernizarse aceleradamente. Y el cambio fulgurante afecta por igual a todos los aspectos de la vida de las gentes de España, comenzando por el económico, el político, el sociológico, el religioso y el cultural, que es en el que nos vamos a centrar principalmente.



En 1959 se pone en marcha el llamado Plan de Estabilización que trata de instalarse en la ortodoxia financiera y monetaria para lo que rompe con la economía autárquica y maltusiana llevada hasta entonces. La liberación progresiva del comercio interior, la expansión de los intercambios comerciales internacionales, dan origen a un boom económico desconocido hasta ese momento. A todo este extraordinario desarrollo económico contribuyó notablemente la explosión turística de aquellos años, que pasamos en muy poco tiempo de apenas 6 millones de turistas a registrar cifras de más de 30 millones. También influyeron decididamente las remesas transferidas por los emigrantes y por las inversiones a largo plazo con capital extranjero.



La racionalización del desarrollo y la industrialización, como es lógico, dieron lugar a una mayor riqueza y a una mejor distribución de la misma. Este hecho marcó el nuevo rumbo sociológico de los españoles. Es en la sociedad donde se producen los mayores cambios y los de más calado, de modo que se ven afectados los valores, mantenidos hasta entonces, rompiéndose muchos de los tabúes de la España tradicional. Quizás el cambio más notorio lo tengamos en la renovación de las clases medias, al popularizarse el acceso a la Universidad, reservada hasta entonces a los ricos. Los propios trabajadores comienzan a disponer de unos recursos ya más cercanos a los disfrutados por nuestros vecinos los franceses. La disponibilidad económica de los asalariados, por lo general, pasó a ser bastante más aceptable. Esto les llevó a integrarse definitivamente en la sociedad de consumo. Y es aquí cuando comienzan a tener acceso al piso, al Seat 600, al televisor e incluso al disfrute de unas vacaciones fuera de la localidad de residencia.



La televisión, que acababa de aparecer en los domicilios de los españoles, es una de las causas principales del arrumbamiento de los valores tradicionales de la España oficial. Pues las novelas y los seriales que aparecían en pantalla eran motivo para que los telespectadores se dejasen llevar por otras costumbres y otros valores hasta ahora desconocidos.



La esfera religiosa se ve igualmente afectada en esta década de los 60 de manera considerable. La Iglesia comienza a distanciarse del poder político, a dejar a un lado lo que se conocía como nacional-catolicismo y a recuperar grandes cotas de independencia, sintonizando plenamente con los nuevos vientos aportados por el papa Juan XXIII y el Concilio Vaticano II. La homogeneización con Europa como consecuencia del crecimiento económico, además del turismo y el retorno de los emigrantes, propiciaron una progresiva secularización de la sociedad y un abandono notable en las prácticas religiosas.



Un producto típico de la década de los 60 es el movimiento hippy, de gran impacto entre la juventud de aquella época. Los hippies se caracterizan, ante todo, por una anarquía carente de violencia, por un excesivo lirismo ecológico y por su rechazo frontal al materialismo occidental. Formaron una contracultura activa, políticamente atrevida y antibelicista y con gran desarrollo en Estados Unidos y Europa. Su estilo psicodélico estaba lleno de colorido y eran muy dados a abusar de las drogas alucinógenas. Los hippies crean nuevos y diferentes estilos, desconocidos hasta ese momento, y son los primeros en revolucionar la moda. Gracias a ellos, surge el concepto de la ropa diferente, original y con toques de una cierta extravagancia. La prenda con más éxito de esta década, es sin duda la minifalda.



El Rock and roll es también un producto típico de los años 60. Se trata de una conjunción rítmica que se cimenta esencialmente sobre la música negra. Fue todo un fenómeno cultural manifestado a través de gran cantidad de bandas, de ritmos y de estilo que se extendió por todo el mundo. Es en esta década cuando la fotografía se convierte también en un arte, sin dejar de ser, a la vez, un excelente instrumento de documentación. Con el perfeccionamiento del color y la velocidad, la fotografía, además de reflejar situaciones humanas, se convierte a veces en una amalgama de poesía, luz y color.



Otro producto de la década de los 60 es ese conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que llamamos internet y que hoy tanto se usa. Nace internet para solucionar un problema típicamente militar. En esa época, Estados Unidos y la Unión Soviética estaban peligrosamente enfrentados. Los militares norteamericanos, ante el riesgo de una guerra nuclear, optaron por la creación de una red informática para mantener en contacto los distintos centros militares. Para que esta comunicación fuera efectiva y segura, la red debería ser descentralizada, para que la información tuviera distintos caminos alternativos, en caso de que parte de esa red fuera destruida por un ataque nuclear.



La vida intelectual y literaria se fue recuperando paulatinamente del desastre provocado por la Guerra Civil. Uno de los que más colaboró para restaurar nuestra tradición cultural fue, sin duda alguna, Dionisio Ridruejo desde la revista El Escorial. Desde esta revista, Ridruejo inició una apertura hacia intelectuales de andadura liberal de la talla de Baroja, Marañón y Menéndez Pidal. Este grupo propiciaría más tarde el regreso de Ortega y Gasset y su reincorporación a la vida intelectual española. Contamos con literatos tan extraordinarios como Camilo José Cela, Carmen Laforet y Miguel Delibes. La poesía está muy bien representada con Dámaso Alonso y Vicente Aleixandre, que acaban con la reiteración de las formas y hasta con los temas abordados. Sobresalen igualmente Gabriel Celaya y Blas Otero con su poesía de tipo social. Y hasta destaca la poesía de ruptura, que aborda los dramas de la cotidianeidad individual y colectiva con representantes de la talla del leonés Eugenio de Nora y del asturiano José García Nieto (1).



Con la llegada de los años 60, aunque siguen vigentes y destacando las creaciones literarias de algunos de los escritores citados, se impone la subcultura de la evasión. Se consume mucha literatura rosa de kiosco, novelas policiacas y tienen mucha acogida, como no, las fotonovelas, género en el que destacó la asturiana Corín Tellado, con casi cinco mil títulos en los que habla de amor y del desamor. Este tipo de obras ligeras, tan del gusto del pueblo llano, tuvieron una expansión avasalladora a través de la radio y de la televisión que acababa de nacer.



Centrándonos ya en la literatura Asturiana, citaremos solamente de pasada, al fabulista del siglo XVII, nacido en Candas, Antonio González de la Reguera, más conocido como Antón de Mari-Reguera (2). Porque las letras asturianas, en realidad, comenzaron a tener relevancia con la obra prolífica y muy variada de Jovellanos, ya en la segunda mitad del siglo XVIII.



Destacan después Leopoldo Alas ‘Clarín’ con la ya clásica ‘Regenta’, Palacio Valdés y Pérez de Ayala. Ya en pleno siglo XX comienza a brillar el polifacético Juan Antonio Cabezas. Se trata de un escritor muy completo, que domina todos los géneros de la literatura. Comenzó ejerciendo de periodista en el periódico El ‘Carbayón’, del que fue redactor y director. Fue también redactor de ‘España de Tánger’. Colaboró igualmente con ‘El Sol’ y con ‘Avance’. A partir de 1945 colaboró con ‘ABC’ y llegó a ejercer como corresponsal de prensa en Estados Unidos. Con Juan Antonio Cabezas, la literatura asturiana abandona el sentido humorístico y, ruralizante tradicional, y se decanta por una mejor sintonización con la nueva realidad social que se está imponiendo, y que es cada vez más industrial y más urbana.



En la obra literaria de Juan Antonio Cabezas nos encontramos con biografías, novelas y cuentos. Tiene también ensayos, obras de teatro e incluso guiones cinematográficos. Entre sus novelas merecen destacarse “Señorita 03”, “Héroes de paz” y “La ilusión humana”. En cuanto a sus cuentos, yo subrayaría “Dos corazones con ruedas”. Se trata de un relato breve, pero que está lleno de ternura y rebosante de poesía.



En el género biográfico sobresalen sus obras sobre “Clarín”, “Rubén Darío” y Concepción Arenal. Por la biografía de “Rubén Darío” recibió el premio Fastenrath de la Real Academia Española. Tiene una obra muy interesante titulada “Madrid, escenarios y personajes”, premiada por el Ayuntamiento madrileño. Se trata de un verdadero monumento literario a la capital de España, en la que combina con verdadero arte erudición, literatura, información y amenidad.



La calidad de esta obra fue determinante para que, Labadíe Otermín, García Comas, Alonso de Nora, Fernández Miranda y Fernández Sordo, reunidos con Cabezas en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo el 23 de septiembre de 1954, le alentaran a escribir una obra similar a aquella, pero referida a toda Asturias. Así nació “Asturias, biografía de una región”, donde nos describe la gran aventura del Principado a través de los años y de los distintos sucesos históricos. La amplia documentación histórica y gráfica recogida para el desarrollo de esta magnífica obra le sirvió también para su documental de largometraje titulado “Así es Asturias” realizado en 1962 y que él mismo dirigió y que se estrenó en Madrid el 21 de octubre de 1963.



Con la década de los años 60 desaparece prácticamente el habitual costumbrismo y, ya al final de dicha década, se han renovado totalmente los temas literarios. Comienzan a adquirir relevancia lo político, el amor, el erotismo en la poesía y despegan de modo definitivo la novela y los cuentos. Y así, desembocamos de lleno en lo que se ha llamado “el surdimientu”. Con la aparición de Nuevu Canciu Astur, ya prácticamente a comienzos de los años 70 y la fundación del Conceyu Bable, se consolida el nuevo giro literario.



Con lo que se conoce como primer “surdimientu”, que comienza a principios de la década de los 70 y mantiene su vigencia hasta 1988, destacan los poetas Manuel Asur, Xuan Xosé Sánchez Vicente y Teresa González, además de los narradores Miguel Solís Santos, Vicente García Oliva y Carlos Rubiera.



Con el segundo “surdimientu”, que aparece en 1988, se inicia un nuevo cambio en la temática literaria. Desaparecen los temas políticos y sociales y se tiende a la renovación del lenguaje poético buscándose nuevas tramas narrativas. Se trata de una generación literaria, muy culta y cosmopolita, que se encuentra en su madurez literaria y vital. Los principales representantes de la poesía de este grupo son Xuan Bello, Humberto Gonzali y Berta Piñán. Por la narrativa, destacan Adolfo Camilo Díaz, Milio Rodríguez Cueto y Miguel Rojo.



En la etapa actual, que podemos denominar como “post-surdimientu”, aparecen nuevas iniciativas y hasta se busca romper con todo lo anterior y se crean proyectos de nueva generación. Ahí están las revistas literarias ‘Reciella Mallory’ y ‘Formientu’, que dejan a un lado el estilo academicista. Se trata de una generación aún joven e ilusionada entre los que destacan Quique Faes, Pablo Rodríguez Medina, Vanessa Gutiérrez, Naciu Varillas y Pablo Texón.

……..

(1) José García Nieto nace en Oviedo en julio de 1914 ( +Madrid, febrero de 2001) Miembro de la Real Academia Española. Obtiene varios premios literarios entre los que destaca el Premio Cervantes 1996 y el Premio Nacional de Literatura 1951 y 1957.

Finalizada la guerra, además de a su trabajo como secretario en el Ayuntamiento de Madrid, se dedica a la literatura, especialmente a la poesía, al teatro, incluyendo la adaptación de clásicos españoles y al guión cinematográfico. Es quizás el más importante poeta de la lírica española de la postguerra.

(2) Fue párroco de Prendes y de Albandi. Al final de su vida encomendó a un sobrino que quemara todas sus poesías. Las que se salvaron, porque alguien las conservaba manuscritas, fueron rescatadas por José Caveda que las publicó en una antología. En dicha antología, encontramos sus tres fábulas mitológicas: Dido y Eneas, Hero y Leandro y Píramo y Tisbe.

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